BIENESTAR EMOCIONAL: SIN MEDALLAS EN TOKIO



Hace unas semanas concluyó una nueva edición de los Juegos Olímpicos - en esta oportunidad en la ciudad de Tokio - donde más allá de los logros y hazañas deportivas, uno de los grandes protagonistas fue el bienestar emocional.

Si bien el tema de la salud mental es algo muchas veces tabú, en el mundo del deporte y el alto rendimiento esto es casi impensado. La renuncia de la gimnasta Simone Biles abrió la puerta a una discusión que se ha dejado de lado y da cuenta de la necesidad de trabajar la educación emocional en diversos ámbitos de la formación humana.

Entrenar sin bienestar

Un estudio realizado por The British Journal of Sport Medicine señaló que un 34% de los atletas activos padece de ansiedad o depresión y que de estos un 19% sufren de alcoholismo. Una cifra dura considerando a que muchas veces esta preparación comienza desde edades muy tempranas en la infancia y que podrían tener consecuencias permanentes en el futuro de las personas

Cristián Almarza, director del programa de educación emocional EducaSwitch, señaló que: “Falta un acompañamiento mucho más sensible, mucho más humano y mucho más empático. Deberíamos ojalá, que más que un resultado específico y una medalla, haya un proceso de disfrute de los avances del día a día, de semana a semana”.

No todo lo que brilla es oro

Si bien esta temática pocas veces es abordada por el mundo deportivo, es necesario comprender que esta situación afecta a varios deportistas en el mundo. Solo por mencionar casos relacionados a Tokio 2020 podemos destacar a Naomi Osaka en el Tenis, quien ya se había retirado de un abierto en Francia por motivos de salud psicológica y la figura del skateboard Tony Hawk, quién renunció por el mismo motivo a la opción de competir profesionalmente.

En el caso de Chile tenemos a Arley Méndez, quien autosaboteó su participación en la competencia de halterofilia porque no podía más con la presión que significaba este estilo de vida.

El deportista ha declarado que si bien en la competencia trató de dar lo mejor de sí mismo, el cuerpo no se lo permitió. Pero lo triste de esta situación es la respuesta que recibió de los organismos chilenos al ser cuestionado por su actuar y posteriormente excluido de los JJOO y de la beca del Proddar.

“Lo que ocurrió con Arley en los Juegos Olímpicos no es muy diferente a lo que pasa en los colegios hoy en día, donde no existe un espacio para trabajar la salud mental de los estudiantes ni de los integrantes de la comunidad educativa y donde solo se espera un resultado. Si bien su reacción no fue la correcta, la primera respuesta como sociedad frente a cualquier caso similar debería ser preocuparnos de la persona, porque más allá del deporte es un ser humano con sentimientos y emociones. En ese sentido, como sociedad tenemos un desafío con desarrollar la empatía”, sostuvo Almarza.

Tristemente esta actitud es solo un reflejo de algo que falta como sociedad: empatía, una emoción básica y que es necesaria trabajar desde edades tempranas.

Los Juegos Olímpicos de Tokio abrieron el debate sobre la importancia que tiene la salud mental en el deporte y la necesidad de trabajar la educación emocional con los atletas, quienes se ven expuestos a estas duras condiciones desde muy pequeños.

Lamentablemente el bienestar emocional se fue sin una medalla de Tokio 2020, pero abre la oportunidad de visualizar la importancia que tiene la educación emocional en las personas. Algo que debe trabajarse desde la niñez hasta la adultez.

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