MENTALIDAD DE CRECIMIENTO: ¿FIJA O FLEXIBLE?


Durante este año, tanto niños como adultos tuvieron que, flexibilizar la manera en que habían funcionado hasta el momento. El esfuerzo y la perseverancia jugaron un rol importante en el aprendizaje de nuevas formas de hacer las cosas.




Las disposiciones ante el aprendizaje son variadas, y se han hecho más

patente durante la pandemia. La psicóloga de la Universidad de Stanford, Carol Dweck, sostiene que hay algunas personas que creen que la inteligencia no se puede modificar, las cuales poseen una “mentalidad fija”, éstas piensan y actúan como si las capacidades que tienen, emanaran de la genética y no hay forma de desarrollar habilidades que no se tiene. Por otro lado, se encuentran

las personas que saben que el cerebro es modificable y que cambia con la experiencia (plasticidad cerebral), por lo que comprenden que la inteligencia no está fija y se puede desarrollar con el esfuerzo y la práctica. Éstas últimas poseen una “mentalidad flexible o de crecimiento”.


Desde Fundación CAP, la consultora Macarena Elton destaca que el programa Aprender en Familia promueve el desarrollo de una mentalidad de crecimiento en todos los actores de la comunidad educativa con los que trabaja ya que busca potenciar una alianza de colaboración entre las familias y los centros educativos, ya sean jardines infantiles o escuelas, para lo que se necesita poner en práctica una mentalidad flexible que considere la posibilidad de cambio y desarrollo dinámico de toda la comunidad en beneficio de los niños y niñas. En los diferentes ámbitos del Programa, se busca fortalecer el trabajo colaborativo y flexible, ampliando el concepto de participación y creyendo firmemente en la capacidad de cambio permanente de las familias y los equipos educativos.


En este contexto, agrega que “en todos los ámbitos de la vida, la mentalidad de crecimiento supone personas que afrontan desafíos con una actitud de perseverancia, buscando diferentes caminos para lograr un mismo resultado, siendo el proceso lo más importante, no el resultado en sí mismo”. Ellos ven las dificultades y los errores como oportunidades de aprendizaje y valoran la

diversidad de perspectivas aprendiendo de otros y con otros. La mentalidad de crecimiento pone de manifiesto la importancia de la perseverancia, la autoestima y la convivencia con los demás, siendo la antesala necesaria para el aprendizaje y la adquisición de habilidades que permiten desarrollarse y desenvolverse de mejor manera en el mundo actual.


Según la psicóloga, en este año, el desarrollo de una mentalidad de crecimiento cobra gran relevancia, ya que tanto niños como adultos han tenido que, obligatoriamente, flexibilizar la manera en que funcionaban hasta antes del inicio de la pandemia. “En un contexto de completa incertidumbre, los niños dejaron de ir al colegio y comenzaron a tener clases online. Los padres fueron de a poco transformándose en profesores de sus hijos, sin tener los conocimientos

necesarios de pedagogía. Los colegios y profesores volvieron a planificar, esta vez de una forma completamente distinta a la que estaban acostumbrados, intentando que, a través de la pantalla, se logre cumplir con los objetivos tanto académicos, como sociales y emocionales. Sin embargo, este aprendizaje y flexibilización, no sólo se ha dado en lo educacional, sino que todos los ámbitos

de la vida, como el laboral, social y familiar, entre otros, se han visto obligados a adaptarse a la realidad actual”.


En este contexto, Elton dice que “si miramos para atrás, podemos darnos cuenta que, independiente de la disposición hacia el aprendizaje que tengamos, todos y todas hemos desarrollado una mentalidad de crecimiento, ya que hemos buscado nuevos caminos para lograr lo que queríamos, nos hemos equivocado una y otra vez, pero seguramente este mes lo hemos hecho mucho mejor que en marzo, quedando de manifiesto que, si perseveramos y nos esforzamos, siempre podemos lograr lo que nos proponemos. Además, hemos tenido que preguntar y aprender de otros, incorporando en nuestra vida nuevas maneras de hacer las cosas y de enfrentarnos a los desafíos”.


En esta línea, es importante recalcar que independiente de lo que nos toque vivir, todas las experiencias nos obligan a flexibilizar y nos dejan aprendizajes potentes que debemos incorporar y transmitir a nuestros hijos e hijas para que vayan desarrollando una disposición hacia el aprendizaje (no sólo en lo académico, sino que también en la vida) que les permita perseverar,

esforzarse, equivocarse y valorar el aprendizaje de otros y con otros. Y así como las personas, nosotras como Fundación CAP también hemos debido flexibilizar, mejorar y modificar parte de la manera en que hacemos llegar nuestro programa PAF a los colegios, familias y agentes educativos.


Acerca del programa “Aprender en Familia”


El programa “Aprender en Familia”, diseñado e implementado por Fundación CAP, ha beneficiado a cerca de 46.500 estudiantes y sus familias, de un total de 136 establecimientos educacionales, abarcando desde salas cuna y jardines infantiles públicos hasta liceos, ubicados en 16 comunas a lo largo de Chile. Su principal desafío es potenciar el aprendizaje, desarrollo y bienestar de niños,

niñas y jóvenes, involucrando a los padres y/o apoderados en su proceso educativo y fortaleciendo la alianza Familia-Escuela/Jardín. Es un programa único en Chile y contempla el trabajo sistemático en cuatro áreas: Vincular al establecimiento educacional con las familias, trabajar junto a los apoderados para potenciar sus habilidades parentales, promover el gusto de la lectura en familia, y promover y fortalecer las redes de apoyo.

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